Miguel Ángel
Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (Caprese, 6 de marzo de 1475 – Roma, 18 de febrero de 1564), conocido en español com,el Ángel, fue un escultor, arquitecto y pintor italiano renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica.
La personalidad de Miguel Ángel contrasta con el humanismo de Rafael o la noble reserva de Leonardo de Vinci. Aún sus más dóciles biógrafos tienen que admitir que Miguel Ángel, era irascible, terco, violento y de temperamento enfermizo. Cuando el Papa Julio II llamó a su rasgo más notable “terribilitá”, se refirió no sólo a la fuerza del espíritu sofocante de sus obras de arte, sino también a su personalidad inspiradora terrorífica. De esta descripción podemos concluir seguramente que uno de los rasgos dinámicos más destacados en esa personalidad era la agresión y la violencia que se acompañaba con episodios de depresión.
Lleno de desprecio hacia sus rivales siempre estaba listo para lanzar hacia ellos burlas e insultos, pero a pesar de ello se muestra como el más grande y revolucionario de los artistas florentinos del Renacimiento.
Entorno a sus obras:
Hablare solamente de las cuatro obras más relevantes de Miguel Ángel:
1. El David: El David, el “héroe” del Antiguo Testamento aparece representado como un joven atleta desnudo, con una mirada retadora buscando a su enemigo, Goliat.Miguel Ángel lo creó con sólo 23 años de edad y a partir de un único bloque de mármol de Carrara que según los historiadores "estaba lleno de defectos", hasta el punto que había sido desechado por dos conocidos artistas de la época, Agostino di Duccio y Antonio Rosellino. Miguel Ángel dejó una frase para la ocasión: "Como David ha defendido a su pueblo, así quien gobierna Florencia debe justamente defenderla y gobernarla con justicia".
1. El David: El David, el “héroe” del Antiguo Testamento aparece representado como un joven atleta desnudo, con una mirada retadora buscando a su enemigo, Goliat.Miguel Ángel lo creó con sólo 23 años de edad y a partir de un único bloque de mármol de Carrara que según los historiadores "estaba lleno de defectos", hasta el punto que había sido desechado por dos conocidos artistas de la época, Agostino di Duccio y Antonio Rosellino. Miguel Ángel dejó una frase para la ocasión: "Como David ha defendido a su pueblo, así quien gobierna Florencia debe justamente defenderla y gobernarla con justicia".

2. La piedad: Esta obra es de bulto redondo, lo que significa que se puede ver en todos los ángulos, pero el punto de vista preferente es el frontal.
Una Virgen joven, bella y piadosa cuyas vestiduras se expanden con numerosos pliegues, sostiene al Hijo muerto y que, intencionadamente, aparenta mayor edad que la Madre, en una composición triangular sosegada y llena de ternura. La juventud de la Virgen es muestra del idealismo renacentista: se trata de representar el ideal de belleza y juventud, una Virgen eternamente joven y bella.
3. La Creación de Adán: La creación de Adán es un fresco en el techo de la Capilla Sixtina pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511. Ilustra el episodio bíblico del Génesis en el cual Dios le da vida a Adán, el primer hombre (según la tradición bíblica). Cronológicamente es el cuarto de los paneles que representan episodios del Génesis en el techo de la capilla, fue de los últimos en ser completados y es una de las obras de arte más apreciadas y reconocidas en el mundo
4. Moisés: El Moisés es una escultura de mármol, obra de Miguel Ángel Buonarroti (1513-1515), centrada en la figura bíblica de Moisés. Originariamente concebida para la tumba del papa Julio II en la Basílica de San Pedro, el Moisés y la tumba se colocaron finalmente en la iglesia menor de San Pietro in Vincoli, en la zona del Esquilino, tras la muerte del papa.
La estatua se representa con cuernos en su cabeza. Se cree que esta característica procede de un error en la traducción por parte de San Jerónimo del capítulo del Éxodo, 34:29-35. En este texto, Moisés se caracteriza por tener karan ohr panav ("un rostro del que emanaban rayos de luz") lo que San Jerónimo en la Vulgata tradujo por cornuta esset facies sua ("su rostro era cornudo" ). El error en la traducción es posible debido a que la palabra "karan" en hebreo puede significar "rayo" o "cuerno".



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